Eran un grupo de chicas jóvenes miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas y activistas políticas en un momento triste para España la alta traición del general Franco y su toma por la fuerza del poder, en su arresto formó parte un joven policía infiltrado llamado Roberto Conesa, quizá no os suene pero fue el encargado en dirigir las brigadas policiales que lucharon contra ETA y GRAPO (sí ya en "democracia") y trabajo para el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo (vamos que era un "figura" si me permitís la expresión).
Pues bien, puestos en contexto, he de decir que no tenía pensado más homenaje que el recuerdo dentro de la intimidad personal, pues es un hecho que me duele la historia de estas jóvenes y me llena de rabia de tal modo que no tengo ánimo de participar en movilizaciones o parafernalia. No lo tenia pensado hasta que leyendo las noticias me he topado con esto: Grupos de la ultra-derecha llaman "hijas de puta" a las 13 rosas y la tachan de terroristas
Podéis imaginar la cara de incredulidad con la que he leído la noticia, incredulidad y odio. No sólo se atreven a denostar la memoria de unas "niñas" (con todo el cariño y respeto) cuyo delito fue su compromiso para con el pueblo sino que también osan a tildarlas de terroristas y manchar la gloriosa imagen de su memoria, la suya y la de cientos de miles de compatriotas que, luchando por la libertad, dieron su vida en pos de un bien mayor.
No soy partidario de convertir un blog en un vocero de opinión poco cimentada sino de análisis y relfexión, pero hoy no lo he podido evitar, y me voy con un único pensamiento "Hijos de Puta, Hijos de la Grandísima Puta".
"Ya no pueden su aroma cortar, porque los pétalos besaron el viento
Ya no se puede su lucha olvidar, porque sus nombres recorren el tiempo"
Barricada