lunes, 24 de junio de 2013

¿Está creciendo el fascismo en Europa?

En momentos de crisis, no sólo económica sino del sistema en su conjunto, el ser humano tiende a radicalizarse. Es un hecho de sobra conocido que los grupos integrados en la ultra-derecha europea ven en estos momentos el caldo de cultivo perfecto para convencer al ciudadano con discursos vacuos y demagógicos, las mayoría de las veces sin correspondencia con la situación real, que no cuajarían sin el estado anímico de debilidad que sufre la sociedad.
No es nuevo, recordemos los años 30 del siglo pasado, y aunque han intentado lavar su imagen cambiando la "indumentaria tipo" o buscando discursos de corte pragmático siguen fomentando el odio al diferente por la condición que sea.
En aquella década con la Guerra Civil española y su elongación en la II Guerra Mundial, la situación no era muy diferente de la actual, crisis económica que llevo a muchas familias a la ruina, la bolsa se desplomó, los banqueros enriquecidos y el pueblo empobrecido, una situación que E.E.U.U exportó a Europa. Además tenemos que añadir el descontento de la población alemana con la situación paupérrima del país por las deudas contraídas tras la I Guerra Mundial. Y es en esta situación dónde nacen el fascismo, el nazismo y el franquismo, tres ideologías parejas aunque diferenciadas basadas en el populismo y en la visión del poder desde un punto de vista decimonónico y colonial. Pero había un par de elementos que les hacían aún más peligrosos la eugenesia que provoca la deshumanización del diferente (es difícil matar a un igual, pero si está por debajo es otro cantar) y la forma que tenían para unir a un pueblo: el enemigo común. Sea éste el comunismo, el sionismo o el Islam, preguntad a nuestros amigos los americanos ellos saben de lo que hablo. 
No es de extrañar que estas ideologías calaran en las sociedades empobrecidas y con poca tradición democrática y que fueran relegadas a marginales en las democracias, marginales sí pero no excluidas, podemos observar al partido nazi de Gran Bretaña o la multitud de simpatizantes que tuvieron en EEUU y Francia.
Ataques como los registrados estos últimos meses en Valladolid (tras la apertura de una sede de Democracia Nacional en dicha ciudad) o como los vividos en Francia tras la aprobación del matrimonio homosexual ponen de manifiesto la verdaderas intenciones de estos grupos.

Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla.

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